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QUIBDÓ LA CAPITAL DEL CHOCÓ PONE EN MARCHA UN AMBICIOSO PROYECTO DE GESTIÓN DE SUS RESIDUOS.

Con este modelo se puede vender como reciclable un 15 por ciento de los desechos y convertir en abono otro 70 por ciento Menos de 100 metros separa un verdadero basurero de un pequeño tesoro. Esa es la distancia desde los enormes huecos en el botadero al aire libre de Marmolejo, a diez minutos de Quibdó, hasta un novedoso experimento que podría convertirse en el modelo de buena gestión de basuras para todas las ciudades de Colombia.
Apenas está arrancando, pero ya está cosechando resultados notables. Todos los días, un camión compactador visita la plaza de mercado y varios lugares donde se venden frutas y verduras en Quibdó, para recoger y separar sus desechos. Una vez regresa al botadero, un grupo de recicladores –que anteriormente vivían literalmente entre la basura- separa los reciclables de vidrio, plástico, cartón y metal para venderlos, evitando que se sumerjan entre los otros desechos sin clasificar. Al mismo tiempo, los residuos orgánicos que ya habían sido separados en la plaza hacen un corto viaje hasta una planta donde se ven varias hileras alargadas y llenas de tierra.

Ocho toneladas de basura se procesan en Quibdó desde la segunda semana de agosto. 126.000 habitantes se podrían beneficiar por este ambicioso proyecto.

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